La fisura o grieta anal es una úlcera que se produce en el ano, como una herida dolorosa y son muy comunes en los bebés, aunque pueden ocurrir a cualquier edad.

Normalmente curan expontaneamente pero en otras el tratamiento adecuado es fundamental para evitar que se cronifiquen y se conviertan en causa fundamental de estreñimiento, debido a la presencia de deposiciones duras y de gran diametro, que al ser eliminadas resquebrajan la mucosa anal que se distiende durante la defecación.

El estreñimiento junto con la presencia de gases, reflujos y malas digestiones propias del sistema digestivo inmaduro del lactante, está relacionado todo en un conjunto y termina desencadenando en problemas digestivos tales como el cólico del lactante.

Por eso es importante el tratamiento efectivo contra el cólico del lactante mediante el Método Rubio, pero también es muy importante, entre otros consejos que te damos los sanitarios (enfermeros y pediatras) saber tratar adecuadamente una grieta anal, que evitará que el bebé sienta dolor al defecar, no trate de retener las heces y que se vayan acumulando y resecando.

Es muy importante el tratamiento global del bebé.

Los síntomas se presentan acompañadas de gran dolor al defecar y se puede apreciar la presencia de sangre fresca (roja) en la superficie de las heces y en el papel o toallita utilizado para la limpieza.

Puede también haber deposiciones dolorosas sin que se aprecie sangrado, debido al dolor de la distensión del ano. Es muy típico que el dolor no sea tanto en el momento de la deposición, sino que aparezca a los 10 o 15 minutos y despues se mantenga durante horas. Esto es debido a la contracción paradójica del esfínter anal interno. Lo que duele no es la herida en si, sino la contractura del esfínter anal interno.