La intolerancia a la lactosa (azúcar de la leche) es un trastorno alimentario muy frecuente.

Cuando perdemos la capacidad de digerir la lactosa y la tomamos, nuestro cuerpo reacciona de la siguiente manera:

–Al no poder absorber la lactosa ésta se queda en el intestino y hace que algunas bacterias se alimenten y crezcan, lo que produce irritación en el intestino.

–Estas bacterias fermentan la lactosa y producen gas. Lo que da a su vez dolor abdominal.

–La fermentación de la lactosa también produce ácido láctico, que vuelve las heces más irritantes al salir y escuecen el ano.

Existen varios grados de intolerancia a la lactosa que van desde leves molestias abdominales hasta las que producen una diarrea con dolor intenso e irritación de la piel perianal.

Esta intolerancia es uno de los problemas que puede originar cólico del lactante en algunos bebés, por eso es importante acudir a un sanitario (pediatra o enfermero) que sepa identificar este problema.

Pedro Camacho te ofrecerá una solución.

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